El proceso clama serenidad, escucha e intuición necesarias para atrapar aquellas ideas-semilla que se manifestarán cuando poseas la sensibilidad y la disposición de acogerlas .
La intuición: saber antes de hacer
La intuición no es magia ni casualidad. Es una forma de inteligencia sofisticada.
Es la unión de la emoción con el intelecto.

En un proceso creativo, la intuición es esa certeza silenciosa que te muestra la dirección incluso cuando todavía no puedes explicarla con palabras. No ves el resultado final, pero sabes —en lo profundo— que vas por ahí. Y eso, aunque incomode, es una brújula mucho más fiable que cualquier plan rígido.
La falsa idealización
Al contrario de lo que se piensa, mucha gente lo idealiza. El proceso creativo es incómodo y angustiante porque alberga un grado de incertidumbre muy elevado.
El creativo
El individuo va a generar algo original, suyo, propio, genuino y auténtico. No sabe lo que va a parir y por supuesto no debería saberlo, ya que forma parte de lo inesperado y esa es la gracia de todo.

Ideas – Semilla
El acto creativo pide confiar en lo que aún no vislumbras, pero si sientes.
Es dejar respirar aquella idea-semilla del intelecto que quiere emerger. Si corriges mientras creas estrangulas lo que apenas empieza a salir. Deja que nazca primero para observar si te va a servir para desarrollar el lenguaje que intenta expresar la propia idea.
La idea pretende ser manifestada.

Estancamiento – Crisis
Acto de rebelión, Idea versus Ego, Punto de fricción y confrontación álgido del proceso. La idea es un elemento vivo. Ya dijimos que pretende ser plasmada. Tiene su propia textura, su pulsión y sus matices y se quiere expresar, pero el ego puja a favor de sus convicciones e ideales. Los dos luchan, idea y ego, por tratar de ser fieles a su naturaleza. Lo ideal es negociar.
Demasiado control del ego llevaría a matar la viveza y la profundidad de la idea-semilla y el resultado creativo carecería de fuerza y autenticidad. Por otro lado la idea-semilla en estado puro, sería como un pura sangre desbocado, sin control que llevaría a un resultado abrumador y difícil de manejar llevando al creador a resultados desorganizados poco claros, y sin dirección, diluyendo la efectividad de la creatividad y así mismo del proceso.
Catarsis
Confrontación y procesamiento de los sentimientos internos llevando al creador a una transformación emocional y por consiguiente a una liberación total. Alivio de poder haber expresado la idea-semilla en su estado más auténtico y genuino y en un contexto entendible para poder ser compartido con el observador.
Ana Belver
